Del Africa Negra al Africa Arabe
Ante la mala fama de la frontera de Rosso nos despedimos de Saint Lois rumbo al pequeño punto fronterizo de Diema a unos cien kilómetros al norte. Una vez allí unos Senegaleses que acaban de entrar por allí en el país nos comentan que las pistas son infernales y muy difíciles de hacer sin la ayuda de un guía.
Pese a haber sellado la salida en el pasaporte volvemos a entrar en Senegal y nos dirigimos a la corrupta frontera de Rosso a través de una maraña de caminos medio inundados y en pésimo estado.
Rosso-Senegal tiene fama de estar entre las 3 fronteras más chungas de Africa. Cuando llegas te topas con una alambrada y una gran puerta de hierro custodiada por un supuesto guarda que te cobra 1000 FCFA sólo por abrirla, no hay otra posibilidad que pagar para acceder al ferry. Tras ella una multitud de viajeros,mendigos, vendedores, niños de todas las edades, animales, vehículos de todo tipo se agolpan en el pequeñoembarcadero a la espera de cruzar a Mauritania. Los buscavidas te acosan en una complicidad absoluta con lapolicía que permite impasible que te timen.
Ya en Mauritania formalizamos la documentación de entrada sin ningun problema, nuevo seguro para Kybuengo (5€por 3 días) y acosados por la noche partimos a Nouakchott a traves de la maltrecha carretera.
A la llegada y tras la imposibilidad de contactar con la gente del Hotel Emira el albergue Awkar nos acoge para descansar unas horas.
Con la experiencia aun fresca en nuestra memoria de haber cruzado el desierto Mauritano a plena tarde, salimos rumbo a Marruecos con la noche aun cayendo sobre Kybuengo, hicimos un alto en el camino para disfrutar del espectacular amanecer en pleno desierto con un “delicioso” café soluble.
Al mediodia y en menos de 24 horas afrontamos nuevamente un paso fronterizo, esta vez y con No Man’s Land frente a nosotros realizamos los trámites de salida sin ningún contratiempo con las autoridades mauritanas.
Tras la ineficaz espera de algún camión al que seguir por los serpenteantes cuatro kilómetros de pedregosos caminos rodeados de zonas minadas hasta territorio marroquí, decidimos adentrarnos siguiendo el rastro de aceite que había dejado un recién llegado viejo mercedes con el carter roto por una piedra. Piedra en la que lógicamente perdemos el rastro en medio de tierra de nadie de la que conseguimos salir Siguiendo las rodadas de los camiones por la arena.
De nuevo en territorio marroquí, nos sorprende que Kybuengo tenga que pasar por un escaner de rayos X en busca de armas y explosivos. El unico incidente en la frontera marroquí se produce cuando un policia en pleno registro del coche nos recrimina con cara de pocos amigos el hecho de que en nuestro mapa (Michelin 741) aparezca esta zona denominada Sahara Occidental y no Sahara marroquí, unas breves palabras chapurreadas en francés indicándoles que el negocio de los mapas no es el nuestro basta para zanjar la discusión.